19/11/08

Periódico Artifariti

La edición de dos páginas de un periódico ficticio, de un futuro de esperanza (elegido al azar) 2031, de un país (en la actualidad) sin tierra, sin libertad; representando el máximo ejemplo de la democracia, el día después de unas elecciones generales; con un reparto de papel de niños saharauis de los Campamentos de Refugiados, recreando a los protagonistas de los acontecimientos, pero eso si, con un futuro, con un oficio, con un currículo, de cada uno de ellos que está por escribir… es lo que he preparado para llevarme y repartir en ARTifariti (Tifariti):


A continuación unos videos proporcionados por la organización del encuentro:
ARTifariti 2008 Segunda parte

ARTifariti 2008 Primera parte


Y otro de un reportaje de Francina Islas sobre la participación latina en ARTifariti para el Canal nci (Noticias Culturales Iberoamericanas)



16/11/08

Tres generaciones

Tres generaciones por el Sahara en casi 70 años:
Yo, repito visita, en esta ocasión a Tifariti, capital simbólica de la zona liberada…
En otro caso, mi tío Eladio escribía de su estancia en Tinduf de hace unos veinte años: Vengüenza en el Sáhara Occidental. 1975, se firman en Madrid los Acuerdos Tripartitos por los
cuales España entrega el Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania. La Resistencia sahararui hace que hoy día, el problema siga vivo (¡y de qué manera!). Allí quedan algunos centenares de miles de refugiados oficiales, mientras Marruecos con el oficial apoyo español, continúa apoderándose de los territorios del Sahara. Cuando yo estuve, me sorprendió la dureza del terreno (al margen de lo desértico) y la seriedad de la gente. Releí "El Quijote" en el silencio inmenso de la noche. Libro, que mi chófer no dejaba de mirar de soslayo y al que pillé una vez leyéndolo cuando pensaba que estaba en una reunión. A la vuelta, se me olvidó (a caso hecho) junto a su Land-Rover...
Y el de las imágenes, mi abuelo Eladio, que estuvo en 1940 antes de casarse con mi abuela Constanza. Donde su ayudante de la guerra civil, saharaui, estuvo con él hasta que se vino a la península. Luego, desertó…

27/10/08

Lecturas amigas

Ha sido una grata sorpresa. No es fácil encontrar personas con medios e iniciativa, y sensibles a la causa. En el libro de lectura (con narraciones, poesía, teatro y actividades) de clase (de seis años) de mi sobrino, podemos descubrir historias familiares (como adopciones de niños de países del sur) sociales (de punkis solidarios) de animales de todo tipo, historias de personajes fantásticos, de personas de distintas razas (con todas normalidad) y países, como inmigrantes de Pakistán, de China… y además de visitantes, como los niños saharauis.
Un diez, a la Editorial Santillana, por intentar difundir e inculcar a las nuevas generaciones, valores que en ciertos momentos hemos pensado que se están perdiendo y en algunos casos, que nunca han existido; como la tolerancia, la igualdad y la justicia. Y también a la persona responsable del colegio, en la elección del libro: Lecturas amigas, primeros pasos. 1º Primaria.
Os transcribo el texto de la imagen, que acompaña a las ilustraciones de María Luisa Torcida:
“SAHARAUI
La semana pasada llegó Laila en el tren de las cuatro.
Laila es una niña saharaui que, desde hace tres años, pasa los veranos en mi casa.
Laila es muy simpática.
Todos la queremos mucho.
Laila me ha enseñado fotos de su país. Se llama Sahara y es un enorme desierto. Ella vive en un campamento, en una tienda de tela llamada jaima.
La jaima no tiene cuarto de baño, ni electricidad, ni agua… El suelo está cubierto de alfombras.
Cuando Laila está con nosotros, abre a menudo el grifo del lavabo y mete las manos bajo el chorro de agua fría.
Laila nos recuerda lo afortunados que somos por tener agua en nuestra casa. Ella piensa que el agua es un tesoro que hay que cuidar.
Laila me ha enseñado a jugar al ajedrez en un precioso tablero que le ha hecho su abuelo. Y me ha dicho que el próximo año me traerá un ajedrez como regalo. Le va a pedir a su abuelo que le haga otro para mí.
A Laila le divierte mucho montar en el ascensor y subir y bajar una y otra vez. También le gusta tumbarse bajo los árboles del parque. Ella me ha explicado que en su país casi no hay árboles.
Sin embargo, a Laila no le gustan nada los ruidos de la ciudad: los coches, las sirenas, los pitidos…
Mi amiga dice que prefiere el silencio del desierto.
Antes de dormir. Laila me cuenta historias del desierto y yo sueño con caravanas de camellos y dromedarios.”

21/8/08

Un vaso de té verde

Un vaso amargo como la vida, otro segundo dulce como el amor y el tercero suave como la muerte. Así es, a cualquier hora, en cualquier lugar, el rito del té. Imprescindible en cualquier reunión, comida, visita… No hace falta acto o suceso especial, para percibir la cortesía del/la saharaui, que como maestro/a artesano/a, a lo largo de todo el día, prepara con calma esta ceremonia.

Y así, con el acierto y sensibilidad de costumbre, Carlos Cano, lo grabó en el último corte incluido en su disco Forma de Ser (grabado en 1994) llamado Un vaso de té verde:

Estaban mis ojos por la arena, mirando la luz violeta y pensando quién pudiera… esconderla en otro tiempo. Por si acaso un día los poetas la encontraran y volvieran a sembrarla en la noche enamorada… de la libertad del sur.
Paloma blanca, que vuelas por Tinduf con una rama de olivo. Búscame el alma, en Smara, a la puerta del olvido… Paloma blanca, paloma blanca.
Paloma negra, negra como la noche en el desierto. En una estrella, dejé mi corazón lleno de fuego… Paloma negra, paloma negra.
Un vaso de té verde, me dio para beber un día la muerte. En mi boca era dulce y sin embargo, amarga era mi suerte. Un vaso de té verde, un vaso de té verde… amargo, amargo… amargo y verde.
Vuelan las nubes, que me traen del Sáhara el desierto, vuelan las nubes, como vuela el deseo de mi cuerpo… Habibi, habibi, habibi, habibi.
Tus ojos negros, como posos de agua me miraban, tus ojos… tus ojos negros, el corazón de arena me llenaban. Tus ojos habibi, habibi tus ojos.
Dos cercos tiene la luna, mi amor ha muerto, en una noche oscura, luchando entre los muros del desierto… Chahada, chahada, chahada, chahada.

Foto: Manuel Zambrana

Pegatinas Saharauis


Es curioso… Simplemente un trocito de papel, con una cara impresa y la otra adhesiva. Pero ¿a qué generación no le atraen las pegatinas?
En mi caso más aún. Desde muy pequeño, en mi cuarto de aseo (para otros, el hermano pequeño y feo del cuarto de baño) como si de un mosaico se tratara, podías entretenerte en mirar cada una de las que había adheridas (de temática sobretodo, política) en cada uno de los blancos azulejos. Era como los mensajes personales que dejan en los servicios públicos o incluso el muro de firmas de La Bodeguita del Medio, pero versión logotipo. Toda una colección de reivindicaciones.

En este caso, podéis ver algunas de temática saharaui…